ACTIVIDAD

 

 LOS MOLINOS DE VIENTO



Con esta actividad se ayuda a que los alumnos de infantil  tengan un mayor desarrollo de capacidades cognitivas, sensoriales, emocionales, afectivas y sociales, ayuda al perfeccionamiento auditivo, contribuye al desarrollo psicomotriz, mejora el desarrollo de la memoria, estimula la percepción, potencia la imaginación y la creatividad, y es una vía para desarrollar el sentido del orden, la participación, la cooperación y la comunicación. Además contándoles la aventura de Don Quijote , les estamos introduciendo cultura general española. Por otro lado , este cuento habla sobre que hay que escuchar las advertencias de otros , ya que a veces nuestros sentidos nos ciegan y nublan nuestra mente. Cuando deseamos algo mucho, no somos imparciales. En este caso, Sancho advirtió a su señor de que aquello que él veía era en realidad un molino de viento. Sin embargo, Don Quijote no quiso escuchar las advertencias de su escudero. Además se ve el valor de la prudencia, ya que  Don Quijote, se dejaba llevar por sus impulsos y emociones. Eso está bien hasta cierto punto, ya que aunque seamos emocionales, no debemos olvidar nunca el valor de la prudencia , que nos dice cuándo estamos en peligro y en qué momento debemos dar media vuelta. Para  finalizar , esta historia también enseña a los niños que las apariencias engañan, ya que esta aventura de Don Quijote sirve para advertirnos de la cantidad de veces que creemos algo que es mentira,  por culpa de nuestras emociones. Una cosa es lo que nos indican nuestros sentidos y otra muy distinta lo que es de verdad.La verdad muchas veces está distorsionada por los sentidos.

Esta actividad  pertenece al área del conocimiento del entorno, concretamente al bloque 1, el medio físico (Elementos, relaciones y medida) y al bloque 3, cultura y vida en sociedad. Ya que los niños van aprender cultura gracias al cuento y van a identificar el objeto montado por ellos(el molino) como un elemento que solo se encuentro en el exterior y hace falta viento para que funcione.

Los  temas transversales que se integran en la actividad son: la cultura general española, el funcionamiento de los molinos de viento, el valor de la prudencia, las apariencias engañan y que hay que escuchar a los demás aunque creamos tener razón.

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Esta actividad consistirá en realizar unos molinos de papel, y contar al alumnado la historia de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza cuando estos se encontraron con los molinos de viento.

Primero el alumnado deberá montar los molinos , después les explicare que cuando comience la batalla de Don Quijote contra los molinos, deberán hacer girar el molino soplando pero representar la batalla del cuento.

Materiales: papel , lápiz, tijeras. dos palitos

Edad del alumnado: 5 años.

CUENTO

Don Quijote de la Mancha vivió muchas increíbles aventuras, guiadas siempre por su enorme imaginación, que le hacía ver realidades muy diferentes a las del resto. Así, un día, creyó ver a lo lejos unos terribles gigantes, cuando en realidad solo eran molinos.

Resulta que Don Quijote, estando de reposo en su casa tras sus primeras aventuras, y tras la quema de todos sus libros, pensó en preparar una nueva salida. Pero le faltaba un escudero, y fue en busca de este.

Don Quijote fue a casa de Sancho Panza, y  utilizó todas sus armas de persuasión para convencerle para que le acompañara como escudero a partir de entonces:

– Si me acompañas, Sancho, te aseguro que encontraremos en alguna de nuestras aventuras una isla que heredarás para ti y tu familia.

– ¿Una isla? ¿Para mí? ¿Y podré gobernarla? – preguntó Sancho.

– Por supuesto, te doy mi palabra. Tu mujer será reina y tus hijos, príncipes.

– ¡Qué bien! ¡Eso me interesa! Ya sabrá usted que dinero no tenemos… Tal vez pueda cambiar esto.

Sancho Panza no pudo rechazar la oferta, y una noche, acudió hasta la casa de Don Quijote con todo lo necesario para partir en busca de tales aventuras caballerescas. Llegó Sancho con unas bolsas llenas de alimentos y ropa para el viaje y lo puso encima de un asno.

– Pero Sancho… ¿un asno? No recuerdo ningún relato caballeresco en donde el escudero vaya en asno… – dijo pensativo Don Quijote.

– Precisamente, por ser yo el primero, seré recordado en todo el mundo- Respondió Sancho Panza.

– Es cierto, amigo. Podrás acompañarme en tu asno y ya encontraremos algún caballo que lo sustituya tras alguna pelea.

Y diciendo esto, y sin despedirse de nadie, caballero y escudero se pusieron en marcha.

Durante un tiempo estuvieron hablando Don Quijote y Sancho acerca de ciertas normas entre los caballeros andantes. Y hablando y hablando, de pronto llegaron a una zona repleta de molinos de viento. Eran tan grandes, y tan blancos, que podían verse con claridad en la lejanía. Pero Don Quijote, al verlos, frunció el ceño, y gritó:

– ¡Ah, Sancho! ¿Ves lo mismo que yo?

– Sí señor, los veo… – respondió Sancho sin saber muy bien qué quería decir su señor.

– ¡Oh, malditos! ¿No mueven sus enormes brazos desafiándome?

– ¿Quiénes, señor? – preguntó entonces Sancho Panza un tanto contrariado.

– Pues quiénes van a ser, Sancho… ¡los gigantes! Al menos hay cuarenta… ¡y son enormes! ¿Te has fijado en los brazos tan largos que tienen?

– No, señor, no son gigantes. Mire usted, que lo que entiende por gigantes son molinos, molinos de viento. Y los brazos tan largos que dice son las aspas que mueven la rueda del molino.

 

– No me engañes, Sancho, que yo sé muy bien lo que veo.

Y, diciendo esto, Don Quijote apretó el estribo contra su caballo Rocinante y salió a toda velocidad hacia uno de los molinos, lanza en mano, dispuesto a atacarlo de lleno.

La batalla de Don Quijote con los gigantes de viento

– ¡Señor! ¡Don Quijote!- gritaba desesperado Sancho Panza- ¡Que no son gigantes, que son molinos!

Pero Don Quijote no escuchaba nada, cegado por su ansia de batalla, y ya cerca de los molinos, que movían sus aspas muy rápido, una de ellas se enganchó con la lanza, la hizo añicos, y arrastró al caballero y al caballo Rocinante por los aires. Don Quijote cayó rodando lejos del molino, y Sancho Panza acudió rápido a socorrerlo.

– ¡Menudo golpe!- dijo el escudero intentando incorporar a su señor-.

– Sancho, los caballeros no nos quejamos, aguantamos el dolor siempre.

– Pues yo, si no le importa, como no soy caballero, sino escudero, si me duele me quejaré.

– Claro, Sancho, podrás quejarte lo que quieras cuando algo te duela.

– Y bien, señor, que al fin entenderá que en realidad no eran gigantes sino molinos de viento lo que usted veía.

Entonces, Don Quijote, miró de nuevo al horizonte y esta vez sí, vio molinos de viento.

Finalmente, Don Quijote se hizo  una lanza con la rama de un árbol. Y siguieron su camino en busca de nuevas aventuras.

VIDEO TUTORIAL:https://www.youtube.com/watch?v=Gj4eSWJpWRg



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